
Julio 1, 2005 12:41
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PASO DE LOS LIBRES, 01 de Julio de 2005
Argentina:
El mundo del revés.
El
23 de junio el pueblo argentino fue sorprendido con una sorprendente e indignante
noticia. Enrique Haroldo Gorriarán Merlo presentaba en sociedad, en la ciudad
de Rosario, su nueva agrupación política, el Partido del Trabajo y el Desarrollo
(PTyD). Mientras
el presidente Kirchner enviaba a sus empleados piqueteros a boicotear toda aparición
pública del Candidato de la oposición, Ricardo Lopez Murphy y Mientras
las Fuerzas Armadas son sistemáticamente sentadas en el banquillo de los acusados
y sus conductores están pensando en borrar la palabra subversión del diccionario
castrense por miedo a ser considerados genocidas, el dirigente del Partido Revolucionario
de los Trabajadores y de su brazo armado, el Ejercito Revolucionario del Pueblo,
se da el lujo de fundar un nuevo movimiento político. ¿Qué sentirán en estos momentos
los familiares de los caídos en el Ataque al Regimiento de Infantería 3 de Para
reflexionar sobre este siniestro personaje de la historia argentina los invito
a compartir el pensamiento de un viejo compañero de armas de esta facción político
– militar conocida con el nombre de ERP. En su libro titulado, “El Furor y
el Delirio”, Jorge Masetti nos desnuda con crudeza intimidades de los movimientos
revolucionarios en América Latina. El
encuentro relatado ocurrió en la ciudad de Roma en el año 1976... “a
las 9 de la noche me interceptó el compañero con quien tenía que verme. No hicieron
falta las presentaciones; era el pelado Gorriarán... Había participado y dirigido
las principales operaciones militares del ERP. En 1972 se fugó del penal de Rawson
junto con Santucho y otros miembros del buró político. Era jefe de estado mayor
del ERP... era todo un símbolo dentro del partido...”
Continúa
diciendo “bajo la dirección
de Gorriarán, debía colaborar en algunas tareas destinadas a fortalecer el aparato
del partido, buscar medios económicos y apoyar algunas actividades logísticas
vinculadas a operaciones militares en el interior del país. ... las tareas operativas
que pudieran presentarse serían totalmente independientes del trabajo de solidaridad
y siempre estarían orientadas por el Pelado”.
Como podemos observar, Gorriarán y sus amigos continuaban conspirando desde el
exterior. Respecto
a otro encuentro, esta vez en España (los fondos no le faltaban a estos profesionales
de la revolución), nos cuenta Masetti: “...
después... pasó a explicarme que los planes del partido no podían realizarse por
falta de recursos. Tampoco teníamos las condiciones de seguridad necesarias para
realizar operaciones financieras, es decir expropiaciones, en nuestro país. Debíamos,
por tanto, operar en el exterior para procurarnos los recursos necesarios....
no operaríamos en países donde desarrolláramos tareas de solidaridad. Ya existía
una pareja en un país de América Latina dándole cobertura a una casa para realizar
una operación de secuestro. El compañero que se había sentado con nosotros y yo
mismo tendríamos que viajar allí mismo de inmediato”. Si,
todo esto lo planificaba el actual dirigente del Partido por el Trabajo y el Desarrollo. Y
continúa nuestro amigo Jorge: “en
abril de 1977 en una reunión del ejecutivo del partido, se adoptó el Plan Tanga,
que consistía en sacar del país a los cuadros quemados, en organizar escuelas
políticas en el exilio y en preparar un retorno masivo para implantar en la montaña
un núcleo militar... proseguíamos nuestra guerra lejana perpetuando sus rituales.
El día comenzaba con una formación militar en el centro del patio y el saludo
a la bandera del ERP” (por
lo visto, el trapo rojo cuya mención ¿casi? le cuesta una sanción a un actual
Jefe de Regimiento, existía realmente). “...
el
recogimiento en los estudios se prestaba a la reflexión y a la discusión. Así
empezaron a manifestarse las diferencias políticas, y estas giraban, fundamentalmente
en torno a la cuestión de la lucha armada... la corriente dirigida por el secretario
general quería abandonarla. Otra corriente, de claro carácter militarista, identificada
con el Pelado Gorriarán, tendía a apresurar el retorno al país. Su perspectiva
consistía en el establecimiento de un núcleo guerrillero en la montaña y la infiltración,
en las ciudades, de equipos operativos en vinculación con los frentes de masa
sindicales y populares... Yo participaba en la escuela del frente militar, que
lógicamente debía haber estado bajo la dirección del Pelado Gorriarán, pero como
este se encontraba en Colombia con las FARC, lo reemplazaba el Flaco Santiago”...
“Era indispensable
procurarse armas... para proteger a los miembros de la dirección y ... para poder
pasar a la acción de recuperación de fondos... logré procurarme dos 7,65 y una
P38 que me llevé a España, donde se encontraban el Pelado y Martín. Varios ataques
a cajas de ahorro fueron coronados por el éxito, pero el ataque a un banco provocó
tres arrestos... en estas circunstancias decidimos escribirle una carta al Pelado
anunciándole que nos separábamos del partido, informándole de nuestra intención
de irnos a luchar a Nicaragua”. Ya
desde Nicaragua nos sigue contando Masetti: “No sé cuanto tiempo había pasado cuando, por casualidad, me encontré con
el pelado Gorriarán... decía que todo lo que estábamos aprendiendo allí podríamos
aplicarlo en nuestro país una vez terminada la guerra... el 19 de julio de 1979,
la revolución sandinista triunfaba. El ERP de Argentina estaba presente”. ...
Un
día fui a ver al Pelado, que se había quedado en los servicios de seguridad y
me contó que sería posible llegar hasta el comandante Bravo, jefe de Operaciones
de Tiempo
después reconocía el erpiano arrepentido: “Desde
que nos encontramos me había sentido próximo al Pelado, pero no podía seguir creyendo
en sus elucubraciones... Había instaurado un verdadero culto a su personalidad,
había centralizado el mando, mientras que nosotros abogábamos por una dirección
colectiva... la victoria sandinista había reavivado nuestro espíritu... así es
que sin el menor esfuerzo de análisis teórico, práctico o histórico, pretendíamos
trasplantar a Argentina la experiencia nicaragüense. “..
a
pesar de las diferencias que tenía con el Pelado, me quedaba una dosis de afecto
por él, pero descubrí que no era el mismo que había conocido... Cuando regresó
a Managua después del atentado a Somoza, el frente sandinista lo condecoró con
el grado de comandante . Poco a poco dejó de ser el Pelado y pasó a ser el Comandante
Ricardo... Vivía en una lujosa casa de Managua y se desplazaba en Mercedes Benz.
Se fue convirtiendo en la única voz de la organización. Se rumoreaba incluso que
había llegado a matar a algunos compañeros por diferencias políticas... se sentía
dueño de la vida y de la muerte de cualquier hombre en función de su iluminación
política”. Finalmente,
Masetti nos transmite sus reflexiones en torno a lo que sintió después del ataque
a los Cuarteles de Lamento
haberlos cansado a los lectores con la reproducción de partes de la obra de Jorge
Masetti, pero como no es un libro de alcance masivo, me parece que sus reflexiones
ayudan a conocer en profundidad a un dirigente que hoy pretende crear un espacio
político para defender su ideología. Mientras
muchos de los militares que combatieron a este siniestro personaje ocupan cárceles
del pueblo por haber defendido a nuestra patria, el Comandante Ricardo, bajo el
silencio cómplice de las autoridades nacionales, se presenta en sociedad... y
en este mundo al revés que representa nuestra pobre Argentina, quien pudiera asegurarnos
que dentro de poco, no lo encontremos ocupando algún escaño en el Congreso o algún
puestito de asesor de este gobierno de montoneros que nos toca padecer.
María
Cecilia Pando DNI:
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mercadopando@arnet.com.ar
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NOTA
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