Junio 23, 2005 9:24
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INFORME FORENSE DEL HOSPITAL MILITAR: COMO FUE TORTURADO HASTA LA MUERTE TCNL. LARRABURE POR LOS GUERRILLEROS.

Éste es un informe forense oficial del Hospital Militar Central, recibido del Licenciado Arturo Cirilo Larrabure, hijo del cruelmente asesinado en cautiverio Tcnl Argentino del Valle Larrabure, a manos de los "jóvenes idealistas", tan ensalzados en nuestros días.

Cumplo con toda decisión la solicitud del Sr. Licenciado Larrabure de difundir este informe forense, para que los argentinos de bien tengamos todos los elementos de juicio, que conduzcan al camino de la Verdad, esclareciendo la memoria histórica, para poder llegar a una definitiva Justicia.

( Haga Click en la Imágen para amapliar)

 

 

 

 

CARTA ABIERTA
POR: Lic. Arturo Cirilo Larrabure

Sr. Intendente de la Ciudad de Campana Don Jorge Varela

Sra. Presidente del Bloque Justicialista Adriana Barbero

De mi mayor consideración:

Agradezco la gentileza de haberme respondido a mi pedido.

Sinceramente he entendido sus razones pero debo admitir que no las comparto.

No deseo y créanme no acostumbro entrar en ningún tipo de polémicas. Soy un hombre que no busca desencuentros, por el contrario quisiera que mi mensaje sea bien interpretado, no avivo odios, sembrando siempre el diálogo fecundo.

He dejado hablar a mi corazón y éste sencillamente, tiene razones que la ¨razón no entiende¨.

Me gustaría entonces, con el mayor de los respetos, invitarlos a ponerse en mi lugar por tan sólo unos instantes.

Hace casi treinta años, una noche como cualquier otra, setenta individuos fuertemente armados tomaron por sorpresa la fábrica militar donde vivíamos y desde ese momento la vida de mi amado padre, preso sin entender las causas de su prisión, tomó un destino inimaginable y debió soportar uno de los peores castigos y tormentos sufridos por un militar en la década del setenta. Había cumplido tan sólo 43 años de edad, tenía un futuro promisorio, era además Ingeniero químico, docente universitario y profesor de institutos terciarios.

En sus 372 días de cautiverio no recibí de su parte, ninguna palabra que no fuera de esperanza, de aliento, de aceptación y de firme resignación cristiana. Murió invocando a Dios en su familia, a la Patria en su Ejército, dejando un testimonio inigualable de heroísmo y perdón.

Tan sólo absténganse de verlo como un soldado, vistiendo el uniforme militar y olvídense de que el homenaje, al ponerle su nombre a la calle, fue realizado por un Intendente del proceso de Reorganización Nacional.

Talvez ese, sea claramente el punto que ha marcado la resolución de la ordenanza votada por unanimidad y ratificada nuevamente hace unos días.

Sr. Intendente, Sra. Presidente del Bloque Justicialista, hace unos cuantos años, en la ciudad Autónoma de Buenos Aires, los representantes de más de tres millones de personas eligieron y votaron poner un busto, en homenaje a mi amado padre, en una de las plazas más importantes de la ciudad Capital del país, era un gobierno democrático, elegido por la mayoría de nuestro pueblo.

Fue este un hito histórico, donde sinceramente creí que marcaba un punto de inflexión que condujera a llevarnos a todos los argentinos por el camino del reencuentro, buscando así la tan ansiada reconciliación nacional.

Ese día, henchido mi pecho de orgullo, juré luchar por el camino de la paz y transformar mi dolor en un canto de esperanza.

Como últimas palabras transcribo las que mi padre dejó como mensaje final, aún conciente que perdería su vida.


¨A Dios, que con tu sabiduría omnipotente has determinado

este derrotero de calvario,

A Tí invoco permanentemente para que me des fuerzas.

A mi muy amada esposa, para que sobrepongas tu abatido espíritu

por la fe en Dios.

A mis hijos, para que sepan perdonar.

Al Ejército Argentino, para que fiel a su tradición, mantenga enhiestos y orgullosos los colores patrios.

Al pueblo argentino, dirigentes y dirigidos, para que la sangre inútilmente

derramada conmueva a la reflexión para dilucidar y determinar con claridad que somos hombres capaces de modelar nuestro destino, sin amparo de ideas y formas de vida foráneas totalmente ajenas a la formación del hombre argentino.

A mi tierra argentina, ubérrima y acogedora, escenario infausto de luchas fraticidas…

Para que cobije mi cuerpo y me dé paz.¨


Quedando a su entera disposición.

Los saluda atentamente

 

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