
Julio 12, 2005 10:15
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Sin embargo, esa fuerte personalidad que esbozaba por esos días la hoy Primera Dama, muchos la comenzaron a percibir como una peligrosa soberbia hacia sus “compañeros”. Una vez que Kirchner se sentó en el Sillón de Rivadavia, varios funcionarios cercanos al gobierno coincidían: “La actitud de Cristina no va a traer consecuencias en el corto plazo, pero sí nos va a complicar dentro de unos meses. Ella castiga a los senadores, hace enojar a Duhalde y a Chiche, y además se jacta de ser la dueña de la verdad en el peronismo”. Un pronóstico más que acertado en el panorama que por estos días muestra el justicialismo. Pero los políticos no son los únicos que hablan de ella. Los empresarios también miran a Cristina con temor y desconfianza. Sostienen que Kirchner da una imagen de duro, pero es accesible a negociar. De lo contrario, ella siempre se muestra inflexible. No obstante, nadie -propios o extraños- discute la capacidad de mando y formación poítica que exhibe Cristina Fernández de Kirchner, quién hoy, junto a Elisa Carrió, es una de las mejores dirigentes políticas de la Argentina. CUIDADO CON ATACAR A LA PRIMERA DAMA Desde principios del año pasado hay un punto claro en el Gobierno nacional. El que ataque a la Primera Dama debe saber que ataca al Presidente. Todos son concientes de que Kirchner y su esposa funcionan como socios, una pareja política que se complementa. Saben que ella no hace movida política sin el visto bueno de su marido, y viceversa. El día del feróz enfrentamiento en el Congreso del PJ en Parque Norte, con Chiche Duhalde y Olga Ruitort (esposa del gobernador de Córdoba, josé Manuel de la Sota), Cristina fue directo a la Casa Rosada a reunirse con sumarido. Todos dan testimonio que estaba hecha una fiera. Horas más tarde, el Presidente, sin temor a una fractura en el PJ -o quizás forzándola- decidió presionar a los gobernadores para que renunciaran a sus cargos partidarios. Después de unos días de este round entre las Señoras del justicialismo, José María Díaz Bancalari, el jefe de Diputados de la Cámara Baja, llamó al presidente: “Néstor, si vos hubieses ido al Congreso nos ahorrábamos estos problemas”. La respuesta de Kirchner lo dejó sin palabras: “Estás confundido. Que la hayan insultado a Cristina es lo mismo que me hayan insultado a mí. Que haya ido ella es lo mismo que hay ido yo”. CRISTINA DE MI CIUDAD La visita del matrimoño presidencial a la ciudad el pasado 20 de junio generó innumerables demostraciones de fervor durante los actos realizados en el Monumento Nacional a la Bandera y en todo el recorrido realizado por la ciudad. Algunos se acercaron con ganas de ver al Presidente, pero muchos quisieron saber cómo es Cristina en “vivo y en directo”. Tal fue el caso de Amílcar Castagna, un chico de 13 años que fue al desfile para ver personalmente al Presidente, objetivo que se vio concretado cuando la senadora Fernández de Kirchner lo invitó al palco oficial. Tanto Cristina como Néstor Kirchner se mostraron muy distendidos y compañeros con el público que se acercó a las vallas de contención que rodaban el palco oficial. A tal punto que es conocida la demora que esto representó en el almuerzo por el 40ª Aniversario de Canal 3, en la Bolsa de Comercio de Rosario. Otra de las personas que estuvo cerca de la esposa del Presidente, fue la vicegobernadora María Eugenia Bielsa. Muy seria en todos los discursos, dicen que el entrecejo fruncido se debió a que la habían bajado del helicóptero presidencial, y tuvo que venir en otra aeronave. De todas maneras, en la charla que tuvo con Cristina durante el desfile, se las vio muy sonrientes. PLACERES
Para darse ese gusto, Cristina también se esfuerza en el cuidado de su figura, y fue por eso que en el almuerzo de Canal 3, las 150 personas del servicio hicieron una distinción en el menú del presidente y su esposa: Kirchner eligió carne asada con ensalada de zanahorias, y ella prefirió solamente frutas flambeadas. SIN ACUERDO El justicialismo nacional sigue de cerca la disputa electoral del distrito más importante del país, como lo es la provincia de Buenos Aires. Allí se enfrentan, como en una partida de Ajedréz, las Damas de los reyes que hoy definen los destinos del partido de Juan Domingo Perón. Cristina Fernández de Kirchner e Hilda “Chiche” González de Duhalde. En su lanzamiento de campaña, Cristina mostró la compañía de dieciséis gobernadores. Una puesta en escena del Gobierno para “nacionalizar” la pulseada por el PJ bonaerense que, contra todos los pronósticos que indicaban un acuerdo, se desató entre Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner. Enre los gobernadores oficialistas figuran Jorge Colazo, de Tierra del Fuego, principal impulsor del acto en la ciudad de La Plata y único fuera del peronismo, José Manuel de la Sota (Córdoba), Jorge Obeid (Santa Fe), Jorge Busti (Entre Ríos), José Luis Gioja (San Juan) y Carlos Rovira (Misiones). Todo está listo para definirse. Los candidatos del PJ tienen a la firma un “Compromiso con la Gobernabilidad” donde explicitarán que, una vez electos, no atentarán conra las gestiones de Kirchner y el gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá. Una movida duhaldista para contrarestar los embates del kirchnerismo y felipismo, a lo que el Presidente preguntó con ingenuidad: “No se puede ser, a la vez, oficialismo y oposición. Si apoyan al Gobierno ¿por qué llevan una boleta de candidatos distinta?”. Otra muestra de apoyo incondicional a una de las mujeres políticas más fuertes de los últimos años, que a pesar de las críticas ideológicas y frívolas, se posiciona para enfrentar nada menos que al aparato justicialista que por décadas ostentó Eduardo Duhalde, y que ni Carlos Menem, en su momento de esplendor, pudo desarticular. | ||
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