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- ¿El terrorismo está fuera de control?
- Jorge Castro (JC): Se trata de una contiende de carácter
global. Al-Qaeda está presente en 64 países sobre 194 representados en la Asamblea
General de las Naciones Unidas. Es, en un sentido estricto, la primera guerra
global de la historia de la guerra. La segunda característica de este fenómeno
de nuevo tipo surgido o explicitado el 11 de setiembre de 2001, es que es una
contienda donde hay tres protagonistas, no dos. Está, por un lado, Al-Qaeda como
red de organizaciones de raíz fundamentalista islámica volcadas al terrorismo.
Luego están los países de Occidente, encabezados por los Estados Unidos, que enfrentan
al terrorismo y son objeto de los ataque. El tercer contendiente es la opinión
pública. El objetivo político de los ataques terroristas, por ejemplo los que
han tenido lugar en Londres, va más allá de causar bajas entre la población civil.
Están fundamentalmente destinados a impactar en la opinión pública para paralizarla,
hacerla retroceder y lograr que le quite respaldo a sus gobiernos y esto lleve,
en definitiva, a que los gobiernos adopten una actitud pasiva y crecientemente
marginal en la lucha contra el terrorismo de alcance global. -
Andrés Cisneros (AC): Yo lo veo igual. Pero, también, la otra cosa que
buscan es el efecto contrario. Esto es: ningún movimiento terrorista jamás se
ha propuesto la victoria militar. Lo que se proponen es una reacción inversa del
Estado agredido, también inhumana y también violatoria de los derechos humanos.
El objetivo del terrorismo es conseguir que el Estado agredido se convierta en
un Estado terrorista agresor, violador de los Derechos Humanos. Y ahí está el
triunfo del terrorismo. De manera que pueden obtener la pasividad o pueden obtener
una reacción histérica que coloca la lucha en los términos en que ellos quieren.
- La lucha contra el terrorismo es muy complicada. Por un lado, porque
el terrorismo obliga a los países a violar Derechos Humanos, por ejemplo a través
de la invasión de territorios o de la aplicación de torturas o secuestros para
conseguir información acerca de dónde se van a colocar nuevas bombas. Pero hay
otro tema que tampoco es menor, y es la restricción de los derechos civiles que
empiezan a imponer los países de Occidente a sus ciudadanos. ¿Cómo se logra, en
una sociedad abierta, frenar el terrorismo sin violar los derechos individuales?
- AC: Si por frenar al terrorismo uno se refiere a frenar
los ataques, hay que tener en cuenta que los ataques del terrorismo no son más
que los síntomas de una acción que reside lejos de Occidente. Para que existan
terroristas lo que hace falta son sociedades que los toleren, los cobijen y les
den refugio. Si no tiene esto, no subsisten. Las sociedades islámicas, en su enormísima
mayoría, son pacíficas y convivientes, tanto como nosotros y quizás más también.
Sólo que tienen grupos de fanáticos, como también tuvimos y podemos seguir teniendo
nosotros, que se desbordan y hacen su propio juego. El problema consiste en que
la gente moderada, conviviente, de Occidente, llegue a un entendimiento con sus
pares del Islam y de otras sociedades para que cada sociedad aísle a sus propios
fanáticos. Porque fuera de Occidente, ellos sufren agravios enormes y piensan
que somos nosotros los que estamos agrediéndolos permanentemente. De manera que
mientras no exista una alianza de la gente sensata de las dos sociedades, o más
bien de todas, que quiere cooperar, es muy difícil combatir al terrorismo porque
éste se refugia y se mimetiza con los ciudadanos de las propias sociedades.
- Esto siempre y cuando uno encuentre gobiernos que estén dispuestos
a dialogar con los gobiernos de Occidente. ¿Qué pasa cuando esto no es así? Porque
se ha dicho que Estados Unidos invadió Irak para apropiarse de su petróleo, cuando
también podría pensarse que lo hizo para poder dejar sin financiamiento a los
grupos terroristas que operan desde allí. - JC:
Creo que la intervención en Irak respondió a motivos estratégicos y geopolíticos
no directamente vinculados con el control del petróleo iraquí. No están ahí las
principales fuentes de petróleo de Medio Oriente, sino en otra parte, sobre todo
en los países del Golfo. Pero Irak se ha convertido en un espacio en donde está
en juego la contienda en un sentido global. Porque, precisamente, en Irak se está
viendo si es posible que Al-Qaeda pueda ser aislado por la propia comunidad islámica
y por el propio mundo árabe. - Si al frente de un país está un
Sadam Hussein que cobija a terroristas, ¿es posible desde Occidente dialogar con
un personaje de ese estilo para poder llegar a un entendimiento o se entra en
un conflicto sin solución? - JC: Bueno, la
cuestión es lo que sucede ahora en Irak, donde hay una convergencia de fuerzas.
Por un lado, una guerrilla sistemáticamente organizada, integrada por unos 5.000
cuadros provenientes del antiguo ejército iraquí, sobre todo de la Guardia Republicana.
Por el otro, unos 700 a 1.000 cuadros de Al- Qaeda que han venido desde distintas
partes de Medio Oriente, sobre todo del mundo árabe, que están realizando una
campaña terrorista a través de ataques suicidas dirigidos no tanto sobre las tropas
norteamericanas sino, fundamentalmente, la población civil iraquí, sobre todo
sobre la mayoría chiíta, con el objetivo de desencadenar una guerra civil. Hay
que tomar en cuenta que ha surgido en Irak un gobierno a través un proceso electoral
que tuvo un altísimo nivel de participación. Por lo menos 14 millones de iraquíes
votaron en esas elecciones, desafiando la campaña de sabotaje y de terror llevada
a cabo por Al- Qaeda. Es, en definitiva, hoy en Irak donde está en juego el equilibrio
de fuerzas y el sentido del conjunto de la lucha que se desarrolla en el mundo
entero a partir del 11 de septiembre de 2001. - El martes 12
de julio se publicó en los diarios La Nación y Ámbito Financiero la traducción
de un durísimo artículo de Mary Anastasia O’Grady, una columnista de The Wall
Street Journal, que sostiene que no se puede contar con la Argentina para
combatir el terrorismo mundial. Ella dice que nuestra Corte Suprema de Justicia
protege a quienes cometen actos de terrorismo porque dice que los mismos no se
pueden considerar actos de violación de los Derechos Humanos y, por lo tanto,
no son extraditables. En consecuencia, O’Grady sostiene que nuestro país se puede
convertir en un lugar que sea el paraíso de los terroristas.
- JC: El hecho de que este artículo ha sido publicado en el diario
económico de mayor circulación de los Estados Unidos y uno de los dos diarios
de mayor influencia en el sistema financiero internacional –el otro es el Financial
Times de Londres– claramente muestra el impacto que esto tiene ante los centros
de poder mundial. La cuestión es la consideración sobre si son terrorismo exclusivamente
aquellos hechos que están vinculados con violaciones a los Derechos Humanos ocurridas
durante el régimen militar o, por el contrario, se considera terrorismo también
la acción de las organizaciones de ese signo que realizaron una campaña de envergadura
en la década del 70, en la Argentina y en otras partes de América Latina. La Argentina,
a través de la Corte Suprema, ha tomado una posición negativa, en el sentido de
no considerar terroristas a este segundo sector. - AC:
Nosotros, y quizás la mayor parte de los televidentes, vivimos 50 años de la segunda
mitad del siglo XX en un régimen de terror, que era el del régimen nuclear. Había
dos personas en el mundo entero que si apretaban un botón podían hacernos desaparecer
de la faz de la Tierra. Y estuvimos 50 años viviendo así, nos acostumbramos. Ahora,
el terror cobra otra dimensión. Hubo 10 años entre que cayó la Unión Soviética
y el 11 de septiembre de 2001, durante los cuales el paradigma dejó de ser la
seguridad y pasó a ser la integración, el desarrollo económico y la democracia.
Que fueron los 10 años durante los cuales la Argentina y otros países crecieron
de manera espectacular. Con el 11 de septiembre, otra vez vuelve a ser prioridad
en el mundo entero el tema de la seguridad. Y los países, en este mundo globalizado,
crecen o no crecen de acuerdo a si adoptan o rechazan los paradigmas principales
de la época en que viven. En este momento, el paradigma principal es la seguridad
internacional. Por eso es que Mary Anastasia O’Grady juzga a los países, entre
ellos la Argentina, de acuerdo a la confiabilidad respecto del paradigma más importante
que tiene Occidente ahora, que es la seguridad. De acuerdo a cómo nos comportemos,
estaremos en la corriente central de los países que avanzan o tendremos un destino
de marginación. © www.economiaparatodos.com.ar |