Junio 13, 2005 8:57
---------------------------------  

 

.

Agregar a favoritos
Imprimi esta páginaEnvía esta página algún amigo 

 

CONFIDENCIAL

 

 

Buenos Aires, 03 de junio de 2005.

 

Objeto: informar y solicitar.

 

AL JEFE DEL ESTADO MAYOR GENERAL DEL EJÉRCITO

En mi carácter de Presidente de la CAMP 103, y en concordancia con la inquietud de sus integrantes , a quienes represento, me dirijo al señor Jefe del Estado Mayor General del Ejército, con el objeto de poner en su conocimiento la honda y creciente preocupación que se plantea, a raíz de la escalada persecutoria instrumentada contra las Fuerzas Armadas de la Nación , particularmente nuestra Institución.

La persistencia de estas acciones muestra un claro objetivo, observable y comprobable, no solo por parte de quienes pertenecemos a sus filas, sino también por gran parte de la civilidad.. Son argentinos que constituyen un sector aún no "infectado", pero sí marcadamente desilusionado. Todo este panorama lesiona y perjudica a los Oficiales en situación de Retiro. Mi Promoción cuenta en este momento con 5 integrantes presos, sin sentencia y en algunos casos sin proceso. Sabemos también de algunos casos que afectan a personal en actividad., pero carecemos de información oficial al respecto.

No tenemos duda que esta situación, cada vez más grave, no escapará a su preocupación, propia de un hombre de armas. Por lógicas razones generacionales, Ud. vivió desde adentro aquellos años de guerra. En ella todos los argentinos sufrimos gravísimas pérdidas y la República debió hacer frente, a través de sus Fuerzas Armadas, a la agresión del terrorismo subversivo que asolaba el continente.

No pretendo hacer un repaso de esa historia que nuestra generación conoce a la perfección. Unos por haberla vivido desde adentro, por la misión impuesta y responsabilidad profesional; y otros por su calidad de ciudadanos, como testigos pasivos e involuntarios,

Hace tiempo, se está generando una fuerte objeción intelectual a lo actuado: no por convencimiento propio, sino a la luz de los hechos y sus reales consecuencias. No pretendemos realizar una evaluación de lo afortunado o no de las actitudes y medidas adoptadas hasta el presente. Pero sí preocupan, en forma creciente y sostenida, los resultados –cada vez más graves- que repercuten en la familia militar. Necesitamos hacerle saber, que experimentamos en este momento, una sensación de absoluta desprotección.

Sufrimos junto a los Coroneles Horacio Losito, Ricardo Reyes, los Tenientes Coroneles Héctor Martínez Segón y Juan Daniel Amelong y el Mayor Ernesto Simoni y debería ser un orgullo para la Fuerza que sus camaradas se ocupen y velen por ellos y sus familias. Nada demuestra que puedan ser sindicados como delincuentes, como tampoco se vislumbra justicia ni igualdad ante la Ley. Tampoco prevalece el concepto de inocencia , hasta que se demuestre lo contrario.

Nuestro Ejército Argentino debió hacer frente a una Guerra Revolucionaria, con todas las letras y con todo el contenido que ello implica y presupone. Los Reglamentos, equipamiento, educación e instrucción, orientados a esta metodología de guerra no convencional, y para la cual nadie estaba preparado en un principio, por haber focalizado nuestra doctrina en la preparación profesional para el ámbito de una guerra clásica, fueron debidamente aplicados y cumplidos. Y nada puede ser cuestionado por la superioridad.

Pero la historia ya expresa que un Gobierno Constitucional nos demandó empeñarnos y hoy, aquel enemigo actúa para transformar una derrota militar en una victoria intelectual. Con una justicia muy particular con respecto al resto de los ciudadanos.

Quienes hemos combatido en la guerra contra el terrorismo subversivo, lo hicimos en cumplimiento del deber militar, con convicción, sacrificio, firmeza, lealtad y respeto a las órdenes impartidas por nuestros superiores. En ellos confiábamos, y junto a ellos luchamos. Y es precisamente por ello que nos cuesta aceptar siquiera livianamente el des-concepto que se inculca a la población, dirigido contra las FFAA.

Más de 30 años han transcurrido, y con subordinación y disciplina hemos soportado el oprobio, la pérdida de nuestras carreras, el deterioro del prestigio Institucional, en aras de una pacificación que nunca llegó. Lejos de ese ideal, se avivan hoy los rencores y el revanchismo.

El punto de inflexión no se conoce. Ignoramos si está previsto y debidamente planificado. Pero la paciencia y la tolerancia tienen sus límites. Hay cosas que se están perdiendo, entre ellas la tranquilidad de nuestras familias. Nos reclaman respuestas más valientes, más claras, más directas, menos permisivas. Nos piden que no nos dejemos seguir pisoteando, como también lo hacen nuestras conciencias y el recuerdo de todos aquellos que ofrendaron sus vidas, los cuales sus memorias son hoy mancilladas y reemplazadas por figuras guerrilleras y asesinas como Ernesto “Che” Guevara.

Nuestros muertos, los heridos, nuestros héroes, esperan y merecen otra respuesta. Como soldados que vivimos, amamos y sentimos la profesión, consideramos que la opinión pública debería ver un cambio de actitud Institucional. Nada es más cierto que el deseo íntimo que esta acción tan disociadora finalice y podamos construir un País en Paz. Muchos los hemos visto morir y en ningún caso lo hicieron vulnerando ningún principio de respeto por la persona humana o sus derechos. Berdina, Fernández Cutiellos, Spinazzi, Maldonado, Cáceres, Richter, Larrabure y tantos otros no fueron delincuentes.

Es necesario recalcar que nuestros camaradas detenidos, se encuentran sin asistencia económica de ningún tipo y según nos han confirmado, sin la necesaria asistencia legal que anteriormente se les brindó.

Es nuestra obligación hacerle conocer que los procedimientos judiciales a los que están siendo sometidos se asemejan más a una "triste farsa" (juez natural, defensor de oficio, segunda instancia, etc.) que a una verdadera acción legal. Así lo manifiestan profesionales del Derecho interesados en asistirlos, dando muestras de lealtad a nuestra Institución, entrega desinteresada por nuestros integrantes, honda preocupación por lo que sucede, valentía y firme decisión.

     Por lo expresado, solicito en representación de mis camaradas de promoción:

·         - Sé de justa y debida atención legal y sustento económico, conforme a cada necesidad, al personal detenido de nuestra Promoción, que aspiramos sea extendido a todos aquellos encuadrados en situaciones similares.

 

  • - Se analice detenidamente la política institucional adoptada hasta el presente, ya que los hechos y consecuencias producto de la misma, no han logrado los resultados esperados, ni con la opinión pública, ni con las autoridades vigentes, ni dentro de la Fuerza. Asimismo , consideramos fundamental evaluar el futuro de nuestras FFAA, que a ojos vista, es seriamente preocupante y peligrosamente incierto.

 

·         - Que las familias que hoy sufren la detención de un familiar, no se sientan marginados por sus propias autoridades y camaradas, y reciban el apoyo y la contención necesarias para sobrellevar con dignidad la triste realidad que padecen.

·         - que se procure una solución Institucional definitiva al problema de la post guerra, como la mejor forma de pacificación nacional. El tiempo transcurrido es mas que suficiente.

Lo saluda con su mayor consideración 

 

 

 

 

 

Tcnl (R) Enrique Alfredo Treglia

PresidenteCAMP 103

 

 

 

PolíticaInf.GeneralInteriorInternac.PolicialesEconomíaÙltm. NoticiasAlertasCartasForo

NOTA :(©) Inicio 10 de marzo de 2000  -Todas las informaciones son de libre difusión y uso siempre que se mencione la fuente ( Seprin.com) .

Personas On Line en SEPRIN :